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Hablamos con docentes, académicos y expertos educativos sobre educación.

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Entrevista a Digna Couso

STEAM, ciencia para todos

¿Qué es la educación STEAM? La educación STEAM está orientada a desarrollar las competencias de los niños y las niñas, los alumnos y las alumnas en un ámbito global. Intentar que aquellas competencias que normalmente asociábamos a la ciencia, a la tecnología, a la ingeniería, a la matemática se trabajen más juntas, más contextualizadas, y en conexión también con las artes, con la ética, con la filosofía, con la historia.   Apoderar al alumnado para que tome mejores decisiones en el ámbito científico-tecnológico Al final lo que queremos con la educación STEM y STEAM es que los alumnos sean capaces de tomar decisiones del ámbito científico-tecnológico de manera apoderada e informada; es decir, que puedan decidir si esto de vacunarse o no vacunarse es un tema relevante para ellos sin basarse en si ahora está de moda, o si no lo hago porque los científicos lo dicen. Deben tener realmente criterio, entender las evidencias, poder proporcionar argumentos basados en pruebas.   La educación STEAM puede contribuir a que más alumnos se interesen y disfruten de la ciencia STEM es el objetivo, STEAM es una manera de hacer STEM y es una de las mejores maneras de hacerlo. Si se hace bien, es muy creativo porque está más contextualizada; porque, en algunos casos, personas que a lo mejor ya habían decidido que no son del ámbito científico-tecnológico le dan una segunda oportunidad porque llega a través de canales diferentes, por ejemplo, relacionados con la música, con las artes escénicas, con las artes plásticas, pero también con la política, con la historia, con la lengua. Porque vemos que muchos alumnos no tienen ese capital familiar, con familiares cercanos que se dediquen a la tecnología, a la ingeniería, a la ciencia, a las matemáticas o que no tienen ese apoyo familiar. Las matemáticas suelen ser una asignatura que genera incluso ansiedad en algunos alumnos, y no tienen apoyo familiar para hacerlo mejor, o no están cerca de la ciencia, etc. Estos alumnos y estas alumnas, normalmente en este ámbito, no es solo que no se les dé bien, es que no sienten una estima, una atracción, no le dan una oportunidad para ver si de alguna manera pueden contribuir en su vida. La diversidad de perfiles enriquece nuestra ciencia Algunas personas dicen que STEAM es lo que nos va a solucionar la perspectiva de género. No necesariamente. Sería muy duro decir que tenemos que vestir la ciencia de rosa para que guste a las niñas. Eso no es verdad. No hace falta ponerla dentro de un cuadro para que se acerque. Lo que hay que hacer es una ciencia social, contextualizada que guste a todo el mundo. Ni a los niños, ni a las niñas, ni a los que se les da bien ni a los que se les da mal, a todos. Unas matemáticas mucho más en contexto, con muchos menos ejercicios y más problematizadas, que tú tengas que pensar. Y esto a veces se nos olvida, que a los niños les gusta, lo toman como un reto, es un juego. La mayor parte de los problemas matemáticos no dejan de ser un juego de estrategia, y lo mismo con la ingeniería, se pueden crear muchas cosas que tengan utilidad social. Se pueden crear aplicaciones que ayuden con el cuidado personal, que sirvan para relacionarse con otros o para conseguir un mundo más sostenible. Este tipo de contextos atrae más a todos los alumnos, incluidas las chicas. Por eso te digo, no es un tema de STEM o STEAM, es un tema de con qué perspectiva quieres hacerlo. A mí la perspectiva que me atrae, es que, cuando se hace STEAM desde la perspectiva de equidad, es una situación win-win porque más alumnado puede disfrutar y aprender en ese contexto, pero a la vez más alumnado diferente puede tener una oportunidad de llegar a la vida profesional científico-tecnológica. Lo que nos pasa como país es que, en general, en el ámbito científico-tecnológico, tenemos unos perfiles profesionales muy homogéneos. Los ingenieros y los científicos somos muy parecidos unos a otros. Nos gusta el mismo tipo de cosas, tenemos unas capacidades muy desarrolladas en un lado y otras no tanto. Cuanta más gente diversa, que piensa totalmente diferente, que se le dan bien otras cosas, llegue al ámbito científico-tecnológico, más posibilidades tendremos de ser más creativos en el ámbito científico-tecnológico, conseguir mayor calidad y, sobre todo, una ciencia, una tecnología, unas matemáticas con perspectiva de equidad y género. No se trata tanto de hacer STEM o STEAM; sí o no, sino de que la educación científica, tecnológica, matemática que hagamos se enfoque desde la perspectiva de género, de equidad, y conseguir que la ciencia, la tecnología y las matemáticas no sean asignaturas para aquellos que son de una cierta manera, sino que sean algo que consideremos que forma parte de la alfabetización de toda la ciudadanía.

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Entrevista a Ron Ritchhart

La cultura de pensamiento y cómo fomentarla en las aulas

Necesitamos estudiantes preparados para enfrentarse a la complejidad del mundo actual. Creo que, dada la complejidad del mundo actual, los problemas a los que se enfrentan nuestros estudiantes consisten en pensar cómo superar los momentos difíciles, lo que significa que tenemos que producir estudiantes que sean flexibles, que realmente sepan cómo pensar, que no solo estén preparados para un trabajo, sino para muchos, y creo que lo que no sabemos es cómo van a ser esos trabajos, pero, evidentemente, esto también requiere un espíritu de innovación, lo que supone que nuestros estudiantes tienen que habituarse a una cierta ambigüedad y tienen que aprender a ser innovadores y flexibles en esas circunstancias.”   La educación actual no está generando la motivación, el interés y los resultados necesarios. Tenemos muchas cosas a nuestra disposición, en los centros educativos, en términos del currículo que impartimos, la forma en que dividimos las disciplinas y las materias, los exámenes que hacemos, y todo esto ha acostumbrado a nuestros estudiantes a ser desobedientes, a aprender a jugar el juego de la escuela y, a menudo, a aprender a apañárselas con el mínimo esfuerzo, porque no tiene sentido hacer un gran esfuerzo por cosas que realmente no te interesan.   Nuestras palabras o mensajes como docentes son clave a la hora de constituir una cultura educativa en nuestros centros educativos. Y por eso la cultura del aula es tan importante: a través de la cultura lo que transmitimos son muchos mensajes, mensajes acerca de lo que es importante, acerca de lo que cuenta, y si llevas esta metáfora de los mensajes un poco más allá, significa que contamos una historia a nuestros estudiantes. Cuando asisten a la escuela les contamos una historia sobre cómo es una escuela, sobre cómo es el aprendizaje, les contamos una historia sobre lo que se considera aprendizaje, les contamos una historia sobre qué significa ser educado, qué significa ser inteligente. Para que el profesorado entienda la cultura en nuestras aulas, para entender la cultura en nuestros centros educativos, tenemos que empezar a prestar atención a los mensajes que estamos transmitiendo a los estudiantes.   Debemos construir una cultura educativa de empoderamiento, de comprensión y compromiso. Esta vieja historia de la escuela suele ser una historia de obediencia y una historia de trabajo, así los estudiantes aprenden que lo que deben hacer en la escuela es bajar la cabeza, hacer lo que el profesor les diga, entregar las tareas, sobre todo, las que cuentan para nota, aunque probablemente no hayan aprendido nada, y averiguar qué quiere el profesor y dárselo. Esta historia sobre la obediencia está muy arraigada, por lo que estamos cambiando esta historia, queremos que la historia trate más bien de reflexión, compromiso y empoderamiento. Las investigaciones de un colega, Fred Newmann, han revelado que cuando los estudiantes están expuestos a menudo a oportunidades que les exigen aplicar sus conocimientos en nuevas situaciones, que les exigen comunicar de forma eficaz sus ideas y, luego, establecer lazos sólidos con la comunidad, esos estudiantes mejoran, mejoran no solo en las pruebas estandarizadas, sino que también mejoran a medida que progresan.   Una cultura abierta y participativa mejora los procesos de aprendizaje y enseñanza. Otro elemento serían las interacciones. Cuando una clase cuenta con interacciones y relaciones positivas, los estudiantes aprenden mejor y, de hecho, es uno de los elementos más esenciales. De nuevo, existen numerosas investigaciones de que los estudiantes que no conectan con un profesor, que no conectan con un centro educativo, tienen mayores probabilidades de abandonar la escuela, además de tener un menor rendimiento, por lo que podemos examinar cualquiera de estos y ver cómo contribuye realmente cada uno al aprendizaje de nuestros estudiantes.   La (r)evolución educativa es empoderar al profesorado otorgándole un mayor poder de decisión sobre su práctica docente. Creo que la revolución educativa, y pienso que está empezando ahora, es aquella en la que cedemos más control al profesorado para que tome decisiones y configure las escuelas. Dar voz al profesorado para que haga cambios en sus escuelas, en el sistema educativo, eso creo que sería una revolución.

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Entrevista a David Perkins

¿Qué vale la pena aprender en la escuela?

Deberíamos preguntarnos si lo que enseñamos será útil para la vida que vivirán nuestros estudiantes. Una de las respuestas más importantes tiene que ver no solo con cómo enseñamos, sino qué enseñamos. ¿Enseñamos ideas, conceptos y capacidades que van a contribuir realmente a la vida que probablemente vivirán los estudiantes? Odio decir esto, pero creo que gran parte de lo que solemos enseñar realmente no es útil para la vida de los estudiantes, se pierde, se olvida en dos o tres meses, nunca vuelve a salir a la superficie. Sin embargo, las disciplinas sobre las que enseñamos, como matemáticas, historia, literatura, arte, ciencia…, todas ellas están llenas de conceptos muy ricos que pueden ser útiles para la vida de los estudiantes, pero solo si las impartimos así y solo si seleccionamos las que son realmente generativas.   Las disciplinas sobre las que enseñamos están llenas de conceptos muy ricos que pueden ser útiles para la vida de los estudiantes si hacemos una buena selección. Pongamos por caso las matemáticas avanzadas, por ejemplo, las ecuaciones multilineales. La mayoría del alumnado nunca tendrá la oportunidad de volver a usarlas en su vida. Compárese, por ejemplo, con la estadística y la probabilidad. Las noticias nos bombardean a diario con estadística y probabilidad. Nos enfrentamos a decisiones médicas, a decisiones sobre apuestas, a cuestiones de política pública que intrínsecamente tienen que usar ideas bastante básicas cotidianas de estadística y probabilidad, aunque muy a menudo esta parte de las matemáticas se deja de lado a favor de, por ejemplo, las ecuaciones multilineales.   Necesitamos una visión diferente de la educación en la que prioricemos los contenidos más significativos para el desarrollo de nuestro alumnado. La educación debe ir enfocada a la comprensión, no a la memorización. Es fácil tener mucha información sobre algo y entenderla muy poco. Quizá pueda recitar las leyes de Newton, pero eso no significa que las entienda. Entender es un tipo de rendimiento, se trata de si puedes pensar con lo que sabes sobre algo, si puedes pensar con flexibilidad con lo que sabes sobre algo, si puedes ir más allá de la información facilitada. Supongamos que realmente entiendo las leyes de Newton, eso significa que puedo aplicarlas. La educación se enfoca demasiado en memorizar todos los hechos y muy poco en pensar con esos hechos.   La (r)evolución educativa es trabajar por un aprendizaje significativo Supongo que para mí una revolución educativa debería significar dirigir la educación en muchos aspectos hacia lo que sería más útil para la vida que probablemente vivirán los estudiantes. Esto implica dirigir la educación hacia conocimientos más profundos y a una mayor transferencia del aprendizaje. Significa dirigir la educación hacia la interdisciplinariedad, porque hoy en día casi todos los problemas naturales a los que nos enfrentamos tienen un carácter interdisciplinario. La educación tiende a estar confinada en una visión bastante limitada de la forma en la que funcionan las cosas y qué conceptos deberían aprenderse. Me parece que necesitamos expandirla en varias direcciones, pero siempre teniendo en cuenta la vida que tendrán los estudiantes a los que estamos enseñando.

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